"Cuál es su nombre? No recuerdo," me preguntó mi señora.
"Catherine."
"Que? No es un nombre muy fácil."
"Cati," respondí.
"Ahhh! Cati! Vale. Me llamo Loli."
Mi señora tenía piel de cuero y una sonrisa armarillo. Aprecía como una mujer genuina.
Entré la casa. Me quedé tan sorprendido. Era menos grande que mi apartamiento a la escuela. Sin embargo, tenía muebles y una tele lujosos. Habían fotos de niños y santas por las paredes.
Anduvimos casi cinco metros y estuvimos en mi cuarto. Tenía cada cosa que necesitaría y era muy mono. Sin embargo, el momento que vi a mi cama, quería llorar. Había una muñeca antigua sin ropa y un ojo en mi cama. Pensé que estuve mirándome. No supe cómo debé reaccionar. No quise ser maleducada. Sonreí y dije, "Perfecto. Muchas gracias."
Mi señora mi dijo algo, pero no pude entender nada. Solamente dije, "Que?" muchas veces con una sonrisa. Finalmente me dejó en mi cuarto.
Pené que este semestre sería muy diferente, pero tuve confianza que me gustaría.
