Ninguna parte de llegando a Sevilla era gradual, ni pacifica. Huelga decir que nada era horrible, pero el viaje vino con lecciones importantes aunque las clases no habían empezado. Puedo decirte que “esposa” y “novia” no tienen el mismo sentido. Mientras de esperando el primer avión, un hombre casado argentino se rió con cara roja, y algunas lagrimas, cuando le pregunté sobre su novia en Argentina. Primera lección: hombres casados tienen esposas, no tienen novias (por lo menos espero que no). Que rico, el fruto de mi primera conversación en español. En el aeropuerto de Madrid, nueves horas después del incidente con mi profesor argentino, me descubrí corriendo el largo de 37 puertas del aeropuerto; una americana sin ningún sentido de impresionar la gente español ni de mantener su compostura. ¿Qué puedo decir? No quería faltar el avión saliendo para Sevilla, mi destinación. Los tres hombres a mi puerta, número tres, gritaba “Pasa! Pasa!” sin mirando mi pasaporte ni mi billete del avión. Y cuando me entré y millones de ojos curiosos me miraba con mi mochila pesada y el sudo saliendo por mi cara, yo estaba la persona riendo. En el espacio de nueve horas, he aprendido la lección más importante que me serviría bien durante adaptando a la vida española. Y después de un mes aquí, todavía estoy riendo a mí misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario